23 Casas Magnéticas // Diego De Aduriz


La velocidad de la luz es la velocidad de la verdad (Orfeo Angelucci)

DIEGO DE ADURIZ (Argentina, 1977) es un artista multipropósito autodidacta. Trabaja de forma aleatoria con pinturas, dibujos, collages, murales, instalaciones, performances, máscaras, fanzines, libros-objetos, publicaciones virtuales, lecturas de poesía, diseño de indumentaria, desfiles de moda, experimentación del lenguaje digital e investigación de canales de comunicación. Definir el contenido de su obra bajo las formas establecidas por el arte es un problema, pues con ella enfrenta todo lo que encuentra en su camino: quiero que lo que hago me ayude a conocer el mundo. (1) Tal como lo haría un extraterrestre venido del sol, jugando hábilmente con los misterios de la magia, plantándose ante las formas y el color como los antiguos maestros del renacimiento, pero con la sabiduría de alguien que concentra el saber de todas las religiones; su trabajo es una forma de vida. Realmente. Lo he visto, somos amigos. En él todo es arte.


AUTODIDACTA + DO IT YOUR SELF + MAS ES MAS

¿Qué es para vos el arte?
No puedo decir nada convincente, sólo que para mí es una manera de vivir, no conozco otra.- (2)

Definir su obra corre el riesgo de insertar párrafos infinitos. Diego, por cierto, trabaja encarándolo, el vertiginoso infinito, así es que podría gustarle que escribiera sin editar todos los temas que investiga: la complejidad de las formas geométricas, su simplicidad, las vibraciones del color, los efectos de la invocación por símbolos, los misterios de los números, el orden de arriba, los lenguajes primitivos, los personajes de televisión, la cultura popular, las religiones, el misticismo, el orden de abajo, la magia, las ciencias ocultas, las posibilidades del futuro, las modificaciones tecnológicas, la narrativa pictórica, la repetición, la oscuridad, los códigos cibernéticos, las ventanas flotantes, la concepción del tiempo, la luz, el caos, los ángeles, fotolog, facebook, twitter, etcétera.

¿EDITAR O NO EDITAR?

Aunque al observar su trabajo uno puede imaginarse a un científico loco jugando con las conexiones de los cables de un artefacto de comunicación para ver qué sucede en los canales sensoriales de sus espectadores, lo cierto es que Diego se preocupa de cada detalle de su obra. Si ésta le parece caótica, es porque usted (al igual que casi todos los hombres comunes) piensa pensamientos sólo con la cabeza. Diego, al contrario, lo hace con todo lo que es. Una vez me dijo que pintaba con todas las partes de su cuerpo, en conjunto, al mismo tiempo, aunque también podría hacerlo en forma randomizada, tal como se vayan presentando, puesto al servicio del arte. Manos, pies, pija, orina, semen. Si lo observaran trabajar (para ir a su taller requieren previa invitación, pero él es una persona amable) notarían que si digo TRABAJO no uso una metáfora. Para él, el arte nunca se detiene. Ciertamente, más que un modo de pensar, su trabajo revela un estado de conciencia, próximo a la meditación. Una nueva eso sí, la que él inventó. Basta verlo explicar su obra: de cabeza, manos en el piso, haciendo lo que en mi país llamamos la posición invertida, percibiendo al revés – ¿o al derecho?– las cosas, realizando figuras geométricas con su cuerpo, poniendo en juego literalmente que como es arriba es abajo y como es abajo es arriba.



La versatilidad de sus técnicas incorpora una investigación en las modificaciones del efecto del mensaje, siendo éste, muchas veces, casi siempre, el material mismo que lo transporta. (¡?) Porque si bien la luz es oscuridad, tendremos que experimentar lo que nos ocurre al exponernos a sus vibraciones en un cuarto oscuro. Porque una misma imagen se imprime de modos distintos en la retina si ésta se invierte en una secuencia rítmica de positivos y negativos. Porque a él le interesa saberlo, se lo propuso, se le impuso, porque la creación siguió ese curso, porque la recurrencia invita a la ocurrencia, porque lo mismo no es siempre igual, porque veremos qué pasa si es así. La cuestión es sencilla: los elementos se pueden cortar, pegar, cambiar, alterar e invertir en sus valores (operaciones básicas que ocupa en su trabajo) para investigar sus efectos bajo la lógica de (como él mismo dice) no descartar ninguna posibilidad.

Como sea, cualquiera sea la técnica, en cada una de sus exposiciones, el espectador se enfrenta al entrecruzamiento experimental de estímulos irrepetibles. Lo que Diego hace, lo que tiene que ver con él mismo, su arte, todas sus muestras, siempre tienen ese sentido performático experimental completamente razonado a la velocidad de la luz. No importa si es dibujo o una lectura de poesía. Por ejemplo, su última muestra (12345) duró sólo cinco días. ¿Y después? Le preguntaba un muchacho. ¿Después? Después a otra cosa– le respondía Diego, quien siempre va un paso adelante que todos nosotros.

Recuerdo que una vez mirando un cuadro de él, llegué a percibir como uno de los personajes que tocaba una flauta –un ser hipnótico, medio dulce pero diabólico– en efecto lo hacía. Con ruido real, después de girar tres veces por el circuito de la sala, cuál invocación mágica propuesta por el montaje y el número tres, observando atónito el modo en que los repliegues de las telas se extendían para ir mostrando distintas dimensiones que me alejaban de la realidad, pero que me acercaban a lo real de su trabajo.

¿Cuáles podrían ser algunas imágenes que representen tus composiciones?
Mis composiciones representan lo real, una orquesta entre dimensiones.- (3)

No sé si él lo sabe, seguramente sí, siempre sabe más de lo que dice, pero la cuestión es así: en sus muestras uno termina expuesto a los curiosos estados mentales que genera el ataque de miles de estímulos sensoriales. Sus obras están impresas en variados planos y estados de conciencia, como una representación del ALEPH donde se puede ver el punto en que lo más mínimo se abre hacia las múltiples dimensiones del infinito. Ya lo decía, es un problema que él investiga. O de un modo más simple, aunque no por eso menos complejo, tener la experiencia de abrir cada uno de los enlaces de una página en el mundo virtual, hasta enfrentarse de cara al problema de la parada.



¿Qué rasgos definen tus obras? 
Un elemento recurrente es la narración. Me interesa contar varias historias en paralelo en una pieza, sea mural, una pintura o un collage. Muchas veces surgen cuentos dentro de cuentos sin que sea consciente, sin pensar demasiado.-

¿De qué modo surgen los relieves y las capas que se superponen en tus collages? 
Creo que aparecen porque estoy empapado de internet, con las distintas ventanas que se abren al mismo tiempo. En mis obras paso el lenguaje digital a un lenguaje pictórico.- 

Me nutro de todo.-


¿El color es el protagonista de tus obras?
A veces hago cosas monocromáticas, pero siempre vuelvo a la explosión de color. Es lo que más me gusta hacer y me identifican con eso. Si en mis obras te sustraes del relato, sólo ves vibración de color.- (4)

(GOTITA ELECTRÓNICA) (Nicolás) ¿La gotita azul tiene poderes telepáticos? Son como la gotitas psicodélicas del ritmo.- (Diego) Las gotitas electrónicas tienen muchos poderes, aun no del todo conocidos o descubiertos. (5) Quizás fue efecto de este breve comentario que una vez hice en sus imágenes, pero antes de conocerlo –me pasa a menudo, si leen este blog lo sabrán– lo conocí en mis sueños. Me visitó una noche antes que fuéramos amigos. De frente a la disposición de un antiguo espíritu que insiste en relacionarse conmigo por medio de formas inusuales, el sueño proponía la cadena del 23. Tengo una vieja historia con ese número –un recorrido que suelo denominar 23 CASAS MAGNÉTICAS. Diego ha dialogado paralelamente con las sinuosidades del 23 hace años. De ese modo, en la conjunción de ambas cosas, su aparición en sueños me sorprendió como un enigma cabalístico que me propongo exponer para transmitir con más fuerza las particularidades que percibo en su trabajo, manteniendo al margen los misterios que sostienen hasta la actualidad nuestra amistad.

Habrá que ver qué es lo que implica comenzar un diálogo con los números.-(6)
23 33 3 1977 7 11 777

Quienes no han tenido la suerte de hablar con él, deben saber que en el año 2002 organizó junto a Manuel Brandazza –con quien por cuatro años mantuvo la marca de ropa BRANDAZZA DE ADURIZ y luego SEP7IMO– la fiesta VIVA 23! en las instalaciones del Parque de la Ciudad. El lugar, un parque de diversiones, fue edificado a principios de los años ochenta como un atractivo que extendía sus brazos desde los suburbios de zona sur hacia todo Buenos Aires. Ameba de fantasía, se trata de una zona marcada por una extraña geometría, centralizado en su organización por una estrella de ocho puntas –una estrella tartésica– grabada en el piso de la entrada mediante una colección de mosaicos, construido por un grupo de arquitectos con ideas extravagantes, que sigue ostentando el punto más alto de la ciudad: una torre espacial en la zona del parque destinada al futuro. Es un lugar particular. Diego, quien me ha enseñado en detalle todas estas características, también otras, en tertulias de sobremesa, también lo piensa. Y lo interesante para una entrada dedicada a él, es que ante la oscuridad de los misterios, en lugar de petrificarse, le pareció propicio organizar una gran fiesta bajo el 23.

23
BAILAMOS HASTA SER /UNA NAVE DE TERROR /DESPUÉS SOÑAMOS /QUE TODO ERA REAL /DESPUÉS DESPERTAMOS /QUE TODO ERA REAL 
(7)

Tras mi primera extrañeza, el curso de los acontecimientos me situó nuevamente en la casualidad sincrónica. Un día de tormenta, caminando con mi paraguas, antes de ser amigos, nos volvimos a cruzar en la calle. No hablamos ninguna palabra, sólo nos miramos, quizás hablamos en silencio, pero como sea, me sorprendí cuando conocí su particular sensibilidad hacia los paraguas, objetos recurrentes en su obra, como los moños con moños o las sillas antropomórficas. Los objetos modifican a quienes los llevan, me explicaba. ¡¿Será posible que mi paraguas convocara algo de esa noche?! A pesar de mi pensamiento analítico, sospecho que es probable. Para dar por sentada la cuestión, debo comunicar que otra noche, cuando algo en el ambiente me comunicó que saliera a caminar con un báculo de madera que él había guardado en mi casa -una rama perfecta que se encontró sobresaliendo de un basurero-paragüero- volvimos a tropezar por ¡¿AZAR?! Ya no lo sé. Egipto parece una causa más probable.

Llevo un leño, sí. ¿Te parece gracioso? No lo es para mí.
Tras todas las cosas hay razones, razones que pueden explicar incluso lo absurdo.
¿Tenemos el tiempo para aprender las razones que guían los comportamientos de los seres humanos? Pienso que no.
Algunos se toman el tiempo. ¿Son aquellos que llamamos detectives? 

Observa. Y mira lo que la vida enseña.
La Señora del leño.- (8)

Diego, no me cabe duda, sostiene un diálogo con los misterios. Pienso que por efecto de su trabajo sintoniza frecuencias alternativas –como los sueños, pero hay muchas más– que usa a favor de su experimentación artística. Cuestiones ancestrales, primitivas, cibernéticas e informáticas, se mezclan para crear un lenguaje completamente nuevo, uno que (a pesar que todavía no tiene nombre) él es el autor. Un lenguaje cercano al que proponen los elementos más simples de la materia. Un lenguaje que en sus obras aparece como un gesto que invita a percibir el complejo mundo por el cuál transita: un mundo completamente maravilloso y único. No por nada, otro de los sueños que tuve con él, decisivo para terminar de entender algunas cosas, me mostró un mensaje de celular codificado en un lenguaje creado con líneas geométricas, jeroglíficos, números, emoticones de messenger, dígitos de fotolog, entre otros elementos conocidos, desconocidos y aun por conocer. Letras que, sin haber visto nunca, sin saber cómo pronunciar, con una gramática que alteraba las reglas sintácticas; podía leer fácilmente mientras dormía.

A propósito, leía en un artículo de prensa que han comparado su trabajo con el de Xul Solar. A mi también me lo parece; como han dicho, por las características formales de su trabajo, su personalidad e intereses, pero tendría que agregar que en él -al igual que en Xul Solar- veo la gestación pictórica e inédita de un lenguaje como la panlengua y el neocriollo. En ese sentido, si bien a muchos les parece extraña su obsesión con las páginas sociales de internet, para mí es uno de los ejes centrales de su obra: he ahí que se gesta la posibilidad de un nuevo código que reelabore problemas ligado a cuestiones como la luz y el infinito. Diego lo investiga hace años para ayudarnos a construirlo.
^_^


Post-data.-
¿Mencioné que la primera vez que fuimos a comer a la pizzería de la esquina de casa, bajo el puente pacífico, en lo que llamo el triángulo de las bermudas, nos llegó una cuenta que sumaba 23 pesos?

Referencias.-
(1) Gainza, M. De un mundo a otro. Sumplemento Radar. Diario Página 12. 11 de Diciembre, 2005 (2) BK MAG Staff. Ensueños de Diego de Aduriz. BKM MAG (Revista en línea) Diciembre, 2010 (3) Ídem. (4) Florencia, M. Narraciones extraordinarias. Revista G7. Marzo, 2011. (5) Diálogo de facebook. (6) Moreno, S. 23: el misterio continúa. Diario la nación. 15 de Julio, 2003. (7) De Aduriz, D. El diablo me obligó. Editorial COPODEAZUCAR. (8)Introducción de Log Lady al capítulo píloto de Twin Peaks.

2 comentarios:

patricia dijo...

Una nota mágica como todo lo que hace Diego. Felicitaciones!!

Pat

Nicolás dijo...

Muchas gracias.